La provincia de Málaga registra el número más bajo de oficinas bancarias desde hace 47 años, resultado de un proceso de cierres que se inició tras las crisis económica de 2008 con la oleada de fusiones en el sector y que se ha prolongado con las medidas para el ahorro de costes estructurales y el creciente uso de las nuevas tecnologías. Los bancos han clausurado ya 860 sucursales, lo que supone el 61% del total que llegaron a tener desplegadas en 2008 (se superaban en aquella época las 1.400). Pero, mientras en la pasada década el ritmo de cierres llegó a moverse entre 40 y 100 al año, desde 2023 la cifra, dentro de la tendencia a la baja, se ha estabilizado. El número actual es de 547, según los datos a marzo de 2026 publicados estos días por el Banco de España, con solo un descenso de 15 en relación al año anterior. Es la cifra más baja desde septiembre de 1979.
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