Coser el pantalón que se ha roto jugando al fútbol, cocinar lo mismo que en un restaurante famoso, restaurar el mueble de la abuela, una escultura de patrimonio familiar, o pintar un cuadro. Son trabajos manuales que aún se mantienen con vida en medio de la inmediatez digital, del auge tecnológico y del barrio “olvidado” de Málaga: Lagunillas.
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