La sociedad cada vez está más preocupada por el impacto que tiene en los menores el uso intensivo de las pantallas, que afecta tanto a su salud física, como mental y emocional. Las dificultades de sueño, la adicción digital, el aislamiento social o el deterioro del rendimiento escolar son algunos de los problemas que se encuentran en aumento debido al abuso de los dispositivos tecnológicos en la infancia y la adolescencia.
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