El litoral malagueño también ha transformado la tecnología en su mejor aliado frente a los visitantes más temidos del verano: medusas de todo tipo y color que en situaciones extremas pueden generar daños incluso irreversibles. El proyecto Oceanaria Andalucía ha desplegado una sofisticada red de inteligencia artificial que es capaz de predecir las corrientes, con cinco días de antelación, y así poder alertar de la llegada de enjambres de estos invertebrados, pero también de las natas o de las algas invasoras.
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